domingo, 26 de mayo de 2013

All the stories that we could have told.

Y juro que la primera vez que me dijo 'Te quiero' se me elevaron los pies y sentí esas mariposas que suele sentir la gente, sentí que me volví a enamorar de él y me acuerdo de como empecé a sonreír. En aquel instante sentí que no había mejor lugar que entre sus brazos, sentados en un banco del Sunwing o en un puente del puerto, hasta en un callejón de la playa donde me regalaba flores caídas del árbol como signo de lo mucho que me 'quería'. Sentí que no había lugar más seguro que sus propios brazos, que su sonrisa era la que le daba fuerza a la mía, era jodidamente preciosa (y aún lo es), sentí que siempre quería ser su motivo de sonreír. Y de sus besos ni hablemos, tienen algo, algo que solo tienen los de él. Jamás podría acercarme a describir lo que sentí la primera vez que me besó aquel 23 de octubre, me podía haber quedado pegada a sus labios eternamente sin problema, sus manos enlazadas con las mías, con eso lo tenía todo. Ese era el lugar más perfecto del mundo, era mi lugar, cogida de sus manos pudiendo irme a mi casa oliendo a él. Nunca lo habría cambiado, pero que poco sabía yo, que estúpida fui.
Y ahora, 193 días sin ti.

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