“Algún día contaré lo feliz que
estoy ahora que te he olvidado”.
Pero, para contar eso, primero tengo
que olvidarte (olvidarnos). Ha pasado tanto tiempo que ni siquiera me
acuerdo de lo ocurrido. Solo sé que un día te fuiste y que aún no
has vuelto. También sé que lo más probable es que no vayas a
volver.
Me he roto de tantas maneras para
evitar romperte a ti, tanto daño para acabar así, para romperme yo.
No sé que dolió más, decirte que no volvieras o que tú me
hicieras caso sabiendo que te quería (quiero) más que nadie a mi
lado.
Te fuiste, y aún no has vuelto. 181
días y aún te echo de menos, llévate este maldito dolor contigo,
llévate lo como te llevaste todo aquella noche. Maldito 23 de
noviembre. Lo recuerdo como si fuese ayer, duele como si fuese ayer y
lo peor de todo es que nunca deja de doler. ¿Algún día dejará de
doler? ¿Algún día te acordarás de mi? Pasan los días y tu
sonrisa pasa a ser de otra, esa sonrisa que un día fue mía, esa
misma que ahora pertenece a otra. Esa maldita sonrisa joder. Esa
misma que no puedo sacarme de la cabeza, día tras día, es lo único
que veo. Tengo que desengancharme de ti, cueste lo que cueste. Yo no
puedo seguir colgada de alguien que ni siquiera tiene el valor de
decirme las cosas como son después de casi 7 meses. No puedo
colgarme de quien me miente y me esconde cosas. Esta vez te has
lucido.
Mentiría si te digo que prefiero las
cosas sin ti que contigo, obviamente las prefiero contigo. Pero no
con el dolor que todo eso conlleva. Cuando aprendas a escuchar a tu
corazón y a hablar cuando sientes no solo por hablar, entonces en
ese momento sabrás todo lo que has perdido y yo ya no estaré
esperando.
181 son más de los que te mereces, no
has querido buscarme, puedes tener claro que yo no pienso volver a
hacerlo. Mucho menos para hablarte y que me ignores. Así que hazme
el favor de tener los cojones bien puestos y dos dedos de frente,
como siempre decías que tenias, y lucha por mi antes de que sea
tarde.
Con mucho amor.
Kathryn.
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