Buenas tardes, mucho gusto.
Llevo 208 días esperando a que llegues
con tu sonrisa de niño pequeño y tus ganas de hacerme reír. Quiero
que aprendas a quererme de nuevo y que te enamores de mi como la
primera vez. Pero, tú nunca volverás. Esa sonrisa tonta que tienes
solo tú ha pasado a formar parte de otra y con buen motivo. ¿Porque
ibas a querer tenerme a mi pudiendo tener de mejores?
Comprenderás que esta es la única
forma que tengo de poder seguir sonriendo, que escribiéndote es la
única forma que tengo de mantener tu fuego vivo y mis ganas de
sonreír. Chico, que tu ausencia se me esta haciendo insoportable. Ya
no dueles, al menos no tanto como antes, o yo ya he pasado a ser
inmune a ello. Supongo que eso en si es bueno, podré pasarme la vida
echándote de menos sin tener que aguantar o sufrir el dolor que eso
conlleva, puedo echarte de menos y aún ser capaz de sonreír por
fin. Aún así, cada canción me recuerda a ti, cada suspiro es otra
excusa para echarte de menos y cada luna llena es otro motivo para
llorar tu ausencia o sonreír tu recuerdo. Me has drogado con tus
promesas y tengo sobredosis de ti.
Como siempre, con mucho amor.
Kathryn.
No hay comentarios:
Publicar un comentario