Tres te quiero's por cada pared que nos separa.
Esa pequeña sonrisa que aparece, esa misma que vuelve a ir de oreja a oreja, y que tú vuelvas a ser el motivo. Y que los tontos sigan siendo tontos, y que los bares sigan cerrando a las 12 sin importarles que quieran los clientes, que cada suspiro sea un deseo que dejamos escapar, que me llegue el correo todos los días a la misma hora. Pero, que bonito, vuelve a brillar el sol. ¿Que irónico no crees?
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