Y lo peor es que uno siempre se hunde solo, estoy tan cansada de todo, de siempre sentirme tan sola, de realmente estar sin nadie a quien recurrir. ¿De que me sirve mentir? La realidad es lo que veo y lo que vivo día tras días, la realidad de que por mucho que me digan una cosa, que por mucho que me lo repitan yo sigo estando sola y sigo sin poder quererme. Tan sola como el primer día. Pero, ya no sé porque me sorprende tanto. ¿O en el fondo no estamos todos solos? Por mucho que me guste creer que si nadie va a venir a salvarme, nadie se hundirá conmigo y nadie se molestará en hacerme reír o secará mis lagrimas. Llamadme pesimista o lo que os salga de ahí, pero hemos venido solos a este mundo, y solos nos quedaremos por mucho que intentemos impedirlo. ¿Cómo nos (me) va a querer alguien con el odio que nos tenemos (me tengo)?
Y ahora si me lo permitís, me toca ir a llorar a un rincón como rutina de cada día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario