Me quedé con tu olor y ahora no sale de mí, no dejo de reemplazar sonrisas y de imaginar que todas son tuyas, de estar sentada en un banco deseando que el siguiente en cruzar la esquina seas tú, de mirar impacientemente el móvil esperando ver tu nombre aparecer por mi pantalla, de desear oír tu voz de tonto susurrarme cosas al oído. Impaciente para volver a oír un te quiero salir de tus labios y que sea para mi, que todo sea para mi, que sea como antes. Que ya no hace falta que sea luna llena para acordarme de ti, que me acuerdo porque ya es rutina. No quiero tener que apagar la radio cuando venga una canción que me recuerde a ti para evitar llorar o tropezar con tu recuerdo, o tener que sonreír haciéndome la fuerte cuando mis amigas me hablen de ti, o cuando hagan un chiste sobre los nombres que empiecen por Y y se me queden todas mirando en plan 'Y de Yamil, ¿No lo pillas?'. No quiero tener que ser la que de ánimos a todos y luego llore a escondida todas las noches, ni siquiera te interesa, no sé porque sigo escribiéndote cuando tú no me recuerdas.
(Mientras tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario