viernes, 30 de agosto de 2013

El silencio hoy manda.

Un día de esos, que nada encaja y te sientes tan lejos de todos y de todo. Pero, raramente, llega esa persona que es capaz de sacarte sonrisas a montones. Después de tanto tiempo esperando, vuelve y te cambia el día.
Que ya no es un día gris, todo vuelve a tener buena pinta y vuelves a sonreír. ¿No os ha pasado nunca? De repente y sin esperarlo llega y convierte todo lo malo en bueno, te recuerda el porque le quisiste tanto y por unos minutos aún que sólo sean unos minutos todo parece menos malo, ya no duele tanto su ausencia y te resulta inevitable no poder sonreír.

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