lunes, 30 de septiembre de 2013

954 otoños sin ti.

Cada cicatriz y cada herida tiene su historia. Obviamente que algunas son más bonitas que otras, algunas con más valor y otras más importantes.
Pero todas son bonitas a su manera, es inevitable tener, estamos predestinados a nacer, querer, que nos salven y que nos vuelvan a romper y así durante toda la vida. Y lo bonito que es tener heridas que los demás al verlas intenten imaginar la historia que está detrás de ellas, todas las sonrisas y las lagrimas que han tenido que vivir, como suelen hacer los camareros cuando entramos a pedir una copa y acabamos diciendo 'eh, mejor déjame la botella'.
Yo tengo cicatrices, no lo niego, cada historia es aún mejor y más bonita que la otra. Pero cicatrices inevitablemente tenemos todos, lo que los diferencia son la manera que hemos decidido cuidare de ellas. Como por ejemplo, cuando él me mira o le veo sonreír, eso para mi es como aire fresco pegando a las heridas que intentan curarse. 

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