Y como me encanta quedarme dormida en su cama, con sus brazos a mi alrededor, con let her go o la dansa del vestit sonando de fondo. Y lo bien que siente abrir los ojos y verle a él ahí mirándome, acariciandome el pelo. Como para no morir de amor cada segundo que estoy a su lado. Como me encanta reír junto a él y que seamos capaces de reír juntos por mis tonterías o sus sobradas y volver a perderme de nuevo entre sus abrazos, no querer salir nunca de allí. Encaja perfectamente conmigo. Y lo bonito que es saber que me necesita a su lado, aunque sólo sea para tumbarme y contar las estrellas con él o tener la suerte de ver dos fugaces y que diga 'corre pide un deseo' ¿pero, que me quedaba por pedir? No podía pedir nada más, no quería pedir nada más. Jamás he dormido tan bien desde que duermo con su sudadera, durmiendome y despertándome entre su olor. Pocos sabrán que es lo que tenemos y otros simplemente no envidiaran porque por mucho que busquen no encontraran a nadie que sea capaz de ponerle los pelos de punta y sacarles una sonrisa como la que me saca él a mi con simplemente decir hola.
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